Derecho a la educación. Nuevo informe PNUD y Unicef

Una nueva mirada para la educación de adultos: Formar capacidades para el bienestar subjetivo amplía el derecho a la “educación durante toda la vida”.

A partir del estudio de PNUD y UNICEF “El papel de la educación en la formación del bienestar subjetivo para el desarrollo humano. Una revisión al caso chileno”  es posible afirmar que formar capacidades para el bienestar subjetivo fortalece el derecho a la educación.

En efecto, de acuerdo a la concepción detrás del estudio, cuando las personas pueden desarrollar el conjunto de capacidades que hacen más probable y más factible el bienestar subjetivo, es más probable también que amplíen el ejercicio de los derechos ya que se ponen en un posición de utilizar mejor los servicios disponibles,  de hacerlo en términos que fortalezca su propio desarrollo y exigir más que los Estados garanticen el ejercicio de los derechos humanos, especialmente en el caso de aquellos países, como Chile, que han ratificado tratados internacionales como el Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales o la Convención sobre los Derechos del Niño.

Cómo conseguir que esto suceda es una cuestión de la máxima relevancia, por eso que apreciar el modo en que el sistema escolar está o no formando capacidades para el bienestar subjetivo resulta tan significativo.

Aquí radica el primer aporte clave del estudio, intentar establecer una métrica que permita ponderar el grado de presencia de estas preocupaciones en el marco en que la escuela chilena se desenvuelve.

Los resultados nos muestran que existe consistencia entre las ‘preocupaciones’ educativas y el desafío de formar capacidades para el bienestar subjetivo, esta consistencia se articula en torno a la idea de educación integral.  También nos muestran que esa consistencia no llega a afectar decididamente las políticas que estructuran y condicionan cotidianamente la vida de la escuela chilena.

En este sentido, la revisión del curriculum y los instrumentos que potencian la factibilidad de su implementación (tiempo en el programa de estudios, evaluación, textos y metas de política entre otros)  muestra que lo integral se tensiona con la centralidad que algunas asignaturas –y algunos conocimientos dentro de esas asignaturas- tienen, de donde, esa alta consistencia inicial se diluye un poco al nivel de la implementación curricular y aún más a nivel de la práctica escolar.

Un segundo resultado relevante es la identificación de aquellascapacidades cuyo desarrollo es más prioritariamente una tarea del sistema escolar: “poder conocer y comprender el mundo”, “poder participar e influir en la sociedad en que uno vive”, “ser reconocido y respetado en dignidad y derechos” y “tener y desarrollar un proyecto de vida propio”.

Si bien el desarrollo de estas capacidades es un desafío de la escuela, solo dos de ellas están vinculadas a aquella áreas del curriculum que presenta mejores condiciones de factibilidad para desplegarse, en tanto una de ellas, “tener y desarrollar un proyecto de vida propio”, es la capacidad con menos presencia y más bajas condiciones de factibilidad.

Estos resultados nos muestran, en definitiva que el desarrollo del bienestar subjetivo tiene clara resonancia en la cultura escolar, en el nivel de los propósitos, pero que en la escuela es muy difícil sostener esfuerzos sistemáticos por desplegarlas.

¿Qué hacer? No es sencillo ampliar el repertorio de prácticas escolares ni despreciar los esfuerzos que han orientado las políticas educativas, pero es necesario poner atención a estos hallazgos e integrarlos en el intenso debate educativo actual de Chile, ya que claramente son parte de los desafíos que este la educación chilena enfrenta, así lo muestra el estudio.

Una experiencia escolar orientada por el derecho a la educación, que busca desarrollar el máximo potencial de cada cual, que entiende que el desarrollo de capacidades para el bienestar subjetivo, y una escuela que pone al sujeto en el centro de su quehacer, orientándose por el principio de interés superior del niño,no solo constituyen una contribución a la formación de ciudadanos más autónomos e integrales y al desarrollo de una mejor experiencia escolar. Es también una forma de ampliar el ejercicio del derecho a la educación de todos los niños y niñas de Chile.

Fuente: http://www.revistahumanum.org